El dinero no es más que una creencia colectiva. A medida que las sociedades suben y caen, sus formas de dinero van y vienen. Una vez que la gente deja de creer en una moneda, esta deja de valer y la siguiente ocupa su lugar. Esto se aplica a todo. El oro no vale nada. Bitcoin no vale nada. Cualquier forma de dinero solo tiene valor porque la gente colectivamente cree que lo tiene. El oro y el Bitcoin son simplemente formas de valor con una mayor probabilidad de supervivencia a largo plazo. No están ligados a un solo país o bandera, no pueden crearse (fácilmente), no tienen identidad política y no están controlados por nadie que pueda manipularlos o robarlos. Eso les da una mayor probabilidad teórica de mantener su valor, pero sigue siendo solo creencia. Aun así, parecen más fiables que el dinero en papel o los saldos digitales que dependen enteramente del éxito y la supervivencia de una sociedad y/o sistema político. Cuando un sistema así empieza a decaer, la confianza en el dinero que emite —ya sea papel o números en una base de datos— se desvanece rápidamente, y su valor desaparece con él.