No puedo enfatizar esto lo suficiente: el trabajo doméstico no es sin remunerar. Lo explicaré: 1. Si trabajas en un empleo, creas valor. Ese valor no es conveniente para intercambiar, por eso te dan moneda. Si reparas un tejado, no puedes cambiarlo fácilmente por comida. De nuevo, para eso está la moneda. Te permite descomponer y cambiar pequeñas porciones de tu valor creado por cosas que vas a consumir. Así que, un hombre trabaja todo el día por el dinero que gasta en comida, la comida es la compensación real. Ese es su pago. La moneda es simplemente el mecanismo mediante el cual convierte su producto (un tejado reparado para alguien) en algo útil para él (comida). 2. PERO... Si eres el consumidor directo de tu mano de obra, simplemente te saltas la fase de conversión de moneda. Cuando una ama de casa prepara la cena, también se come la cena y por tanto su compensación ES la cena. Simplemente no tuvo que pasar por el paso extra como hace el hombre en el primer ejemplo. El trabajo doméstico no es impagable. Simplemente, los trabajadores son los consumidores directos de su trabajo y por tanto pueden saltarse el paso de la moneda. Cuando limpia, se beneficia directamente de ello. No tiene que pagar un servicio de limpieza. Cuando cocina, no paga a un restaurante. Y así sucesivamente... En cuanto a su último punto... La diferencia entre cocinar para una familia (relativamente poco estrés) y para clientes de restaurante (mucho estrés) es enorme. Los hombres tienden más a hacer lo segundo, NO porque sean mejores, sino porque manejan mejor el estrés asociado. Para que el trabajo de uno genere valor excedente (beneficio), tiene que optimizarse y eso es estresante. Los hombres suelen estar más dispuestos a hacerlo que las mujeres.