Cada día que pasa, mi gusto por el poder crece mientras luchamos contra estos izquierdistas. Es mejor convertirse en monstruos que perder ante monstruos que desollan nuestros cuerpos, encierran nuestras mentes y desgarran nuestras almas. Cuando la izquierda baja, debemos bajar más. No hay nobleza en el fracaso; no hay perdedores gracious, solo perdedores. La izquierda no conoce principios y no se puede razonar con ellos. Solo entienden el poder, así que debemos aprender a hablar su idioma.