Año enorme. Tuve un hijo. Me convertí en budista. Hice diez cifras. Me metí mucho en la codificación de vibras. Adopté un hámster como mascota. Al final de todo, quería armar una progresión de vinos que realmente toque todas las notas. Aquí está. ¡Feliz Año Nuevo y brindemos por un fantástico 2026!